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sábado, 19 de julio de 2014

Carpaccio de calabacín

Ya estamos en la época en que si tenemos huerta (o conocidos con huerta) seguro que tenemos tal cantidad de calabacines en la despensa que no sabemos qué hacer con ellos.  Hacemos calabacín a la plancha, crema de calabacín, pisto, tortilla de calabacín, calabacines rellenos... y aún así una sola planta sigue produciendo más calabacín del que podemos consumir.

Así que hoy os ofrecemos un consejo: nunca esperes a que se desborde, córtalo pequeñito, tiene más sabor y propiedades... y una receta más: carpaccio de calabacín, una auténtica delicatessen y super fácil. Sirve de entrante o de acompañante.



calabacines muy tiernos
ralladura de limón
hierbabuena
aceite de oliva
piñones tostados
croutons
vinagre de vino
vinagre de módena
sal y pimienta

Se cortan los calabacines con el pelador o mandolina sacando láminas muy finas. Se ponen a macerar con la sal, la pimienta, la ralladura de un limón, unas gotas de vinagre de vino y hierbabuena picada y se deja un mínimo de dos horas. Se le añaden los piñones, los croutons, el aceite y el vinagre de módena. Y listo!

Y si todavía sigues saturad@ de calabacines siempre te quedará el apetitoso recurso de hacer las flores rellenas de ricotta... Esta la contamos otro día...

domingo, 7 de abril de 2013

El ketchup de verdad odia la comida rápida

Siguiendo con nuestra vena agridulce nos ha dado por hacer ketchup. Casero, claro. El ketchup o catsup no siempre fue esa pasta rojo fuerte que viene en sobrecillos de plástico brillante. Esta salsa agridulce de tomate tiene su origen en la antigua China y se usaba para acompañar pescado. La llamaban koe-chiap. Más tarde empezó a ser conocida en el sudeste asiático y en India por medio de los viajeros y emigrantes chinos. Al igual que el chutney comenzó a ser usada en Inglaterra después de la colonización de India y de ahí pasó a EE. UU., todo el mundo anglosajón y luego, todo el mundo en general.




Es un mal momento porque no estamos, ni de lejos en temporada de tomate, pero nos lo tomamos con un experimento para consumir en casa y así cuando llegue el verano estaremos preparadxs para hacer ketchup de verdad con tomates de verdad. A pesar de haber usado las bolas rojas del súper, hay que decir que ha quedado bien rico. Y la receta que usamos es muy sencilla (de El libro de las conservas, las hierbas aromáticas y los frutos silvestres de Lourdes March):

Para 3-4 tarros de 375 gr.:
1 kilo de tomates
2 cebollas medianas
1 diente de ajo
1/2 vaso de vinagre (tamaño agua)
1 cucharadita de sal
2 cucharaditas de panela o azúcar moreno de caña
1 clavo de especia
1/2 hoja de laurel
una pizca de canela en polvo
una pizca de pimienta negra recién molida

Lavar los tomates, escurrirlos y partirlos en trozos, sin pelarlos.
Pelar las cebollas y el ajo y trocarlos muy finos.
En una cazuela amplia, esmaltada o de acero inoxidable, disolver el azúcar con el vinagre, añadir las especias, el laurel, la sal, los tomates, la cebolla y el ajo picado.
Cocer a fuego medio durante 30 minutos. Retirar el laurel y el clavo, pasar por la batidora, y luego por el pasapurés fino.
Cocer 20 ó 30 minutos más hasta que espese.
Dejarlo enfriar, probarlo, rectificar de sal y pimienta al gusto.