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miércoles, 12 de febrero de 2014

Medallones de cebolla empanados

Una receta para hoy con la cebolla como protagonista. La hemos sacado de un libro que nos gusta mucho, La cucina verde, de Carlo Bernasconi y Larissa Bertonasco, editado por Barbara Fiore... como ya habréis deducido a estas alturas es un libro de cocina italiana, nos da recetas muy majas y vegetarianas de la cocina tradicional.

Hemos seleccionado una cebolla por la multitud de virtudes protectoras que tiene este alimento omnipresente también en nuestra cocina. Como el ajo, es de ayuda contra el reumatismo, lucha contra las infecciones, disuelve el ácido úrico responsable de la gota, ayuda a prevenir la osteoporosis, protege al sistema cardiovascular, además contiene fósforo que ayuda al trabajo intelectual, silicio que mejora la elasticidad de las arterias y la fijación del calcio en los huesos, vitaminas A, B, y C, azufre, hierro, potasio y sodio... Y no seguimos porque si no no damos la receta!


Para conservar todas sus propiedades es mejor comerla cruda. Cuenta el autor del libro que su bisabuelo que vivió con salud más de 90 años desayunaba a diario una cebolla cruda de su huerto con grapa, nosotrxs recomendamos mucho la ensalada con cebolla, algo más fácil de digerir...

De todas maneras en esta receta no va cruda pero está buenísima y conserva muchas de sus propiedades igualmente.

8 cebollas medianas
2 huevos
50 g de pan rallado
1 cucharada de tomillo fresco
50 g de pecorino rallado (el pecorino es un queso italiano de textura dura, lo podéis sustituir hasta por queso manchego rallado)
200 ml de aceite de oliva
harina y sal

Pelar las cebollas y cortarlas en rodajas de unos 5mm de grosor.
Cascar los huevos, agregar una pizca de sal y batir con un tenedor hasta que estén espumosos. Mezclar bien el pan rallado con el tomillo y el queso.
Pasar las rodajas de cebolla primero por la harina luego por el huevo y finalmente por el pan rallado especiado,  freír con abundante aceite. Servir de inmediato. 
Se puede servir sobre una base de ensalada de rúcula, canónigos, diente de león...

Es un entrante barato, fácil y muy agradecido.

domingo, 9 de febrero de 2014

Ecológica y neopaisana

Así definen su producto los creadores de la ASTURCILLA que hemos tenido el lujo de probar estos días y al que auguramos (y deseamos) un tremendo éxito. Los ingredientes los podéis imaginar: leche, cacao, avellanas y... panela! Ecológica y de producción local. De impresionante sabor, cremosa textura... en fin, un producto redondo. Nos encanta que salgan adelante iniciativas como esta en Asturias, que hace mucha falta. ¡Larga vida a la Asturcilla!



domingo, 24 de marzo de 2013

Lo prometido es deuda

Hace unos días dábamos la receta de las pakoras y decíamos que no era mala idea acompañarlas con un chutney. Para quien no lo sepa, un chutney es una salsa agridulce de origen indio, ahora muy popular en el mundo anglosajón. Se puede hacer chutney de muchísimas cosas. Aquí os dejamos un ejemplo de chutney de kiwi, aprovechando que el kiwi aquí en Asturias se da muy bien y estamos en temporada.



Cantidades para un tarro de unos 300gr (también puedes hacer más y aprovechar para embotarlo y tener reservas para una buena temporada; el chutney, al llevar azúcar y vinagre, se conserva muy bien):

6 kiwis troceados
una cebolla mediana picadita
una cucharada de aceite de oliva virgen
una cucharada de ajo picado
una cucharada de jengibre picado
1/2 cucharada de cilantro molido
1/2 cucharada de cardamomo
1/2 taza de vinagre
1/2 taza de azúcar (mejor azúcar de caña)

En una cazuela sofreímos la cebolla, el ajo y  el jengibre y añadimos las especias, rehogando bien para que saquen todo su aroma. Agregamos el  vinagre y el azúcar, damos un hervor y añadimos los kiwis. Lo dejamos hacer unos 45 minutos hasta que tenga una consistencia como de mermelada. Si revuelves hazlo con una cuchara de madera o silicona y ten cuidado de no tocar nunca el fondo de la cazuela porque el mejunje salta y te puedes hacer una quemadura seria.

Si vas a hacer conservas, viértelo caliente en tarros esterelizados. Si no, déjalo enfriar y a la nevera! Sirve para acompañar millones de platos o canapés, nosotrxs lo presentamos aquí acompañando un queso fresco a las finas hierbas (también casero) sobre pan de trigo y sésamo de la panadería Madre Tierra. ¡A disfrutar!

sábado, 9 de febrero de 2013

Coleslaw (Ensalada de col)

Durante el invierno no solemos consumir muchos alimentos crudos; el cuerpo nos pide alimentos más calóricos, cociditos, potajes... Aún así vamos a dar una receta de ensalada muy de invierno, porque a veces también apetece y es una muy buena forma de comer repollo crudo que es más fácilmente digerible que el cocido y que conserva todos los nutrientes que, por cierto, no son pocos. Al repollo se le llama "el médico de los pobres", purifica el organismo, retarda el envejecimiento, regulariza hígado e intestinos, es antianémico y existen evidencias de que puede actuar como preventivo de la formación de tumores cancerosos.

Aunque en principio la receta de coleslaw sólo lleva la col y la zanahoria, hay variantes que le añaden col lombarda, apio, cebolla, manzana y hasta piña. También son diversas las formas de preparar el aliño aunque la más popular parece ser el aliño de mayonesa añadiendo un poco de mostaza. Para vegetarianxs estrictxs o veganxs, se puede adaptar con salsa veganesa, la mayonesa sin huevo (tan fácil de hacer como la mayonesa).

Esta ensalada siempre me recuerda a mi tía Bego y a algunas cenas que hacíamos en su casa, donde preparaba una más o menos parecida. Es posible que allí naciese mi gusto por el apio y por esto le doy las gracias, y es que ¡qué rico el apio!

Por último decir que el coleslaw suele ser un acompañante de otros platos, generalmente de comida rápida (hamburguesas, perritos...) muy popular en los países anglosajones. Nosotrxs, como somos muy elegantes, hemos acompañado nuestro coleslaw de unos buenos filestes de ternera asturiana ecológica ¿o es al revés?



Los ingredientes tal como yo lo preparo para 3 ó 4 personas son:

un repollo pequeño (sin tallo)
3 zanahoria
2 tallos de apio
media cebolla
un puñado generoso de uvas pasas
+ aliño (mayonesa, veganesa u otro aliño al gusto)

Cortamos el repollo, el apio y la cebolla en láminas finas (cuanto más fino, pues mejor). Rallamos la zanahoria y lo mezclamos todo en una ensaladera añadiendo las pasas. También podemos añadir manzana.
Aliñamos con una rica mayonesa de casa o una veganesa; a la mayonesa (un huevo, vinagre, sal y aceite de girasol) le damos un punto añadiendola un poquito de mostaza y, si fuese necesario, la aligeramos con leche. La veganesa la hacemos con los mismos ingredientes excepto el huevo que sustituimos por leche de soja.
Mezclamos todo y metemos en la nevera. Pasadas unas 4 horas, escurrimos el líquido que sobre y ya podemos consumirla, aunque si la dejas de un día para otro está más rica.

sábado, 26 de enero de 2013

Combatiendo el frío

Dice la wikipedia que al jengibre se le atribuyen propiedades afrodisiacas, analgésicas, antihistamínicas, antisépticas, antitusivas, aperitivas, aromáticas, astringentes, carminativas, diaforéticas, digestivas, estimulantes, espasmolíticas, estomáqiocas, expectorantes, rubefacientes, sudoríficas y tónicas. Ahí es ná.



Las propiedades del jengibre se asemejan a las del ajo, más tradicional en nuestras tierras, pero con la ventaja de que se puede consumir mezclado con algo dulce. Viene muy bien si estás resfriad@ junto con limón y miel. Si te gusta el peculiar sabor de esta raíz anímate a probarla en infusión. Es muy fácil de hacer:

Necesitarás dos cucharadas soperas de jengibre preferiblemente fresco rallado o cortado en trocitos pequeños para un litro de agua, el jugo de un limón y miel, preferiblemente ecológica, claro. Nosotr@s usamos la de brezo de Las Brañas de Muxagre. Se deja cocer el jengibre unos diez minutos y luego se le añade el jugo del limón y miel al gusto.



Nosotr@s hacemos una cazuela entera para que nos dure un par de días. Esto y unas sopas de ajo para las cenas son nuestras vacunas antigripe favoritas.