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sábado, 19 de julio de 2014

Carpaccio de calabacín

Ya estamos en la época en que si tenemos huerta (o conocidos con huerta) seguro que tenemos tal cantidad de calabacines en la despensa que no sabemos qué hacer con ellos.  Hacemos calabacín a la plancha, crema de calabacín, pisto, tortilla de calabacín, calabacines rellenos... y aún así una sola planta sigue produciendo más calabacín del que podemos consumir.

Así que hoy os ofrecemos un consejo: nunca esperes a que se desborde, córtalo pequeñito, tiene más sabor y propiedades... y una receta más: carpaccio de calabacín, una auténtica delicatessen y super fácil. Sirve de entrante o de acompañante.



calabacines muy tiernos
ralladura de limón
hierbabuena
aceite de oliva
piñones tostados
croutons
vinagre de vino
vinagre de módena
sal y pimienta

Se cortan los calabacines con el pelador o mandolina sacando láminas muy finas. Se ponen a macerar con la sal, la pimienta, la ralladura de un limón, unas gotas de vinagre de vino y hierbabuena picada y se deja un mínimo de dos horas. Se le añaden los piñones, los croutons, el aceite y el vinagre de módena. Y listo!

Y si todavía sigues saturad@ de calabacines siempre te quedará el apetitoso recurso de hacer las flores rellenas de ricotta... Esta la contamos otro día...

miércoles, 12 de febrero de 2014

Medallones de cebolla empanados

Una receta para hoy con la cebolla como protagonista. La hemos sacado de un libro que nos gusta mucho, La cucina verde, de Carlo Bernasconi y Larissa Bertonasco, editado por Barbara Fiore... como ya habréis deducido a estas alturas es un libro de cocina italiana, nos da recetas muy majas y vegetarianas de la cocina tradicional.

Hemos seleccionado una cebolla por la multitud de virtudes protectoras que tiene este alimento omnipresente también en nuestra cocina. Como el ajo, es de ayuda contra el reumatismo, lucha contra las infecciones, disuelve el ácido úrico responsable de la gota, ayuda a prevenir la osteoporosis, protege al sistema cardiovascular, además contiene fósforo que ayuda al trabajo intelectual, silicio que mejora la elasticidad de las arterias y la fijación del calcio en los huesos, vitaminas A, B, y C, azufre, hierro, potasio y sodio... Y no seguimos porque si no no damos la receta!


Para conservar todas sus propiedades es mejor comerla cruda. Cuenta el autor del libro que su bisabuelo que vivió con salud más de 90 años desayunaba a diario una cebolla cruda de su huerto con grapa, nosotrxs recomendamos mucho la ensalada con cebolla, algo más fácil de digerir...

De todas maneras en esta receta no va cruda pero está buenísima y conserva muchas de sus propiedades igualmente.

8 cebollas medianas
2 huevos
50 g de pan rallado
1 cucharada de tomillo fresco
50 g de pecorino rallado (el pecorino es un queso italiano de textura dura, lo podéis sustituir hasta por queso manchego rallado)
200 ml de aceite de oliva
harina y sal

Pelar las cebollas y cortarlas en rodajas de unos 5mm de grosor.
Cascar los huevos, agregar una pizca de sal y batir con un tenedor hasta que estén espumosos. Mezclar bien el pan rallado con el tomillo y el queso.
Pasar las rodajas de cebolla primero por la harina luego por el huevo y finalmente por el pan rallado especiado,  freír con abundante aceite. Servir de inmediato. 
Se puede servir sobre una base de ensalada de rúcula, canónigos, diente de león...

Es un entrante barato, fácil y muy agradecido.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Calabazas y diablitos

Pues hoy Día de los Muertos, lluvioso y frío, os vamos a dar la receta de la famosa Tarta de Calabaza con salsa de Toffee, que tanto nos gusta hacer en otoño. Da que hacer pero merece la pena, está deliciosa. ¡Hala! A acumular calorías que se aproxima el largo invierno...

Como no tenemos foto de la tarta aquí os dejo foto del chef haciéndose con materia prima para unas cuantas tartas.

Ingredientes para la tarta:
2 tazas de calabaza cocida
30 ml de licor de café
100 ml de leche templada
4 huevos
1 taza de azúcar
2 y 1/2 tazas de harina
1 sobre de levadura
1/2 cucharadita de sal

para la salsa:
2 tazas de azúcar
1 taza de melaza (si no tienes puedes aumentar la cantidad de azúcar y salir del paso)
300 ml de nata
200 ml de leche
60 g de mantequilla
1 pizca de sal
1 vaina de vainilla abierta o 1 cucharada de azúcar avainillado

1. Precalentamos el horno a 170 ºC. Mientras, hacemos puré la calabaza y le añadimos el licor de café y la leche templada y lo mezclamos bien.
2. Batimos el azúcar con los huevos y, cuando esten bien mezclados, lo juntamos con el puré de calabaza. Añadimos la sal.
3. Tamizamos la harina y la levadura tres veces y las incorparamos al resto de ingredientes, asegurándonos de que toda la harina se mezcle correctamente.
4. Horneamos a 175ºC hasta que el pastel suba y al pincharlo con aguja salga ésta limpia.
5. Para la salsa, ponemos todos los ingredientes en un cazo y cocinamos a fuego lento hasta que espese y tenga un rico aroma de toffee.
6. Servimos una porción de pastel acompañado de la salsa. Ñam, ñam.


Esta receta la podéis encontrar también en el libro "Ecología sobre la mesa. Recetas para las cuatro estaciones", ed. Cambalache.

domingo, 7 de abril de 2013

El ketchup de verdad odia la comida rápida

Siguiendo con nuestra vena agridulce nos ha dado por hacer ketchup. Casero, claro. El ketchup o catsup no siempre fue esa pasta rojo fuerte que viene en sobrecillos de plástico brillante. Esta salsa agridulce de tomate tiene su origen en la antigua China y se usaba para acompañar pescado. La llamaban koe-chiap. Más tarde empezó a ser conocida en el sudeste asiático y en India por medio de los viajeros y emigrantes chinos. Al igual que el chutney comenzó a ser usada en Inglaterra después de la colonización de India y de ahí pasó a EE. UU., todo el mundo anglosajón y luego, todo el mundo en general.




Es un mal momento porque no estamos, ni de lejos en temporada de tomate, pero nos lo tomamos con un experimento para consumir en casa y así cuando llegue el verano estaremos preparadxs para hacer ketchup de verdad con tomates de verdad. A pesar de haber usado las bolas rojas del súper, hay que decir que ha quedado bien rico. Y la receta que usamos es muy sencilla (de El libro de las conservas, las hierbas aromáticas y los frutos silvestres de Lourdes March):

Para 3-4 tarros de 375 gr.:
1 kilo de tomates
2 cebollas medianas
1 diente de ajo
1/2 vaso de vinagre (tamaño agua)
1 cucharadita de sal
2 cucharaditas de panela o azúcar moreno de caña
1 clavo de especia
1/2 hoja de laurel
una pizca de canela en polvo
una pizca de pimienta negra recién molida

Lavar los tomates, escurrirlos y partirlos en trozos, sin pelarlos.
Pelar las cebollas y el ajo y trocarlos muy finos.
En una cazuela amplia, esmaltada o de acero inoxidable, disolver el azúcar con el vinagre, añadir las especias, el laurel, la sal, los tomates, la cebolla y el ajo picado.
Cocer a fuego medio durante 30 minutos. Retirar el laurel y el clavo, pasar por la batidora, y luego por el pasapurés fino.
Cocer 20 ó 30 minutos más hasta que espese.
Dejarlo enfriar, probarlo, rectificar de sal y pimienta al gusto.

domingo, 24 de marzo de 2013

Lo prometido es deuda

Hace unos días dábamos la receta de las pakoras y decíamos que no era mala idea acompañarlas con un chutney. Para quien no lo sepa, un chutney es una salsa agridulce de origen indio, ahora muy popular en el mundo anglosajón. Se puede hacer chutney de muchísimas cosas. Aquí os dejamos un ejemplo de chutney de kiwi, aprovechando que el kiwi aquí en Asturias se da muy bien y estamos en temporada.



Cantidades para un tarro de unos 300gr (también puedes hacer más y aprovechar para embotarlo y tener reservas para una buena temporada; el chutney, al llevar azúcar y vinagre, se conserva muy bien):

6 kiwis troceados
una cebolla mediana picadita
una cucharada de aceite de oliva virgen
una cucharada de ajo picado
una cucharada de jengibre picado
1/2 cucharada de cilantro molido
1/2 cucharada de cardamomo
1/2 taza de vinagre
1/2 taza de azúcar (mejor azúcar de caña)

En una cazuela sofreímos la cebolla, el ajo y  el jengibre y añadimos las especias, rehogando bien para que saquen todo su aroma. Agregamos el  vinagre y el azúcar, damos un hervor y añadimos los kiwis. Lo dejamos hacer unos 45 minutos hasta que tenga una consistencia como de mermelada. Si revuelves hazlo con una cuchara de madera o silicona y ten cuidado de no tocar nunca el fondo de la cazuela porque el mejunje salta y te puedes hacer una quemadura seria.

Si vas a hacer conservas, viértelo caliente en tarros esterelizados. Si no, déjalo enfriar y a la nevera! Sirve para acompañar millones de platos o canapés, nosotrxs lo presentamos aquí acompañando un queso fresco a las finas hierbas (también casero) sobre pan de trigo y sésamo de la panadería Madre Tierra. ¡A disfrutar!

domingo, 24 de febrero de 2013

Fácil, fácil, fácil

¡Hoy para comer tenemos... pakoras! Un entrante muy rico, apto para celíacxs.

Las pakoras son fritos especiados de origen indio. Pueden realizarse de mil maneras y con gran variedad de ingredientes que mezclamos con harina de garbanzos. A nosotrxs nos gusta aprovechar las verduras que tenemos en casa. Hoy las hicimos de cebolla, coliflor, zanahoria y berza.

La harina de garbanzos la hemos comprado en la tienda marroquí del barrio. Es una suerte poder contar con tiendas de productos de tantos lugares del mundo a la vuelta de la esquina. La mujer que atendía nos preguntó para qué usábamos la harina de garbanzo aquí y de paso nos dio una receta de pan de su tierra (el norte de Marruecos muy cerquita de Argelia), el karan, muy fácil y rico, otro día la contamos.

En esta receta las cantidades son bastante aproximadas; dependen de la cantidad de verduras que tengas, tu gusto por los platos especiados, etc. En un bol grande ponemos las verduras crudas cortadas en juliana fina  y les añadimos sal, curry, comino (molido, en semillas o ambos) y cilantro molido, todo en la cantidad que más nos guste, o en la variedad, es decir, si sólo tenemos curry y comino (o si queremos añadir jengibre, garam masala, etc.), pues eso estará bien.


A nuestras verduras con especias añadimos unas 3 ó 4 cucharadas de harina de garbanzos, una cucharadita de levadura o bicarbonato y un poquito de agua (lo justo para que parezca un engrudo). Lo dejamos todo reposar una media hora) y freímos en abundante aceite caliente haciendo pequeños pastelillos de aspecto plano, que no tengan forma de bola para que queden más crujientes.

¡Y listo! Se pueden servir acompañadas de un chutney, pero esa receta la dejamos para otra entrada.

sábado, 9 de febrero de 2013

Coleslaw (Ensalada de col)

Durante el invierno no solemos consumir muchos alimentos crudos; el cuerpo nos pide alimentos más calóricos, cociditos, potajes... Aún así vamos a dar una receta de ensalada muy de invierno, porque a veces también apetece y es una muy buena forma de comer repollo crudo que es más fácilmente digerible que el cocido y que conserva todos los nutrientes que, por cierto, no son pocos. Al repollo se le llama "el médico de los pobres", purifica el organismo, retarda el envejecimiento, regulariza hígado e intestinos, es antianémico y existen evidencias de que puede actuar como preventivo de la formación de tumores cancerosos.

Aunque en principio la receta de coleslaw sólo lleva la col y la zanahoria, hay variantes que le añaden col lombarda, apio, cebolla, manzana y hasta piña. También son diversas las formas de preparar el aliño aunque la más popular parece ser el aliño de mayonesa añadiendo un poco de mostaza. Para vegetarianxs estrictxs o veganxs, se puede adaptar con salsa veganesa, la mayonesa sin huevo (tan fácil de hacer como la mayonesa).

Esta ensalada siempre me recuerda a mi tía Bego y a algunas cenas que hacíamos en su casa, donde preparaba una más o menos parecida. Es posible que allí naciese mi gusto por el apio y por esto le doy las gracias, y es que ¡qué rico el apio!

Por último decir que el coleslaw suele ser un acompañante de otros platos, generalmente de comida rápida (hamburguesas, perritos...) muy popular en los países anglosajones. Nosotrxs, como somos muy elegantes, hemos acompañado nuestro coleslaw de unos buenos filestes de ternera asturiana ecológica ¿o es al revés?



Los ingredientes tal como yo lo preparo para 3 ó 4 personas son:

un repollo pequeño (sin tallo)
3 zanahoria
2 tallos de apio
media cebolla
un puñado generoso de uvas pasas
+ aliño (mayonesa, veganesa u otro aliño al gusto)

Cortamos el repollo, el apio y la cebolla en láminas finas (cuanto más fino, pues mejor). Rallamos la zanahoria y lo mezclamos todo en una ensaladera añadiendo las pasas. También podemos añadir manzana.
Aliñamos con una rica mayonesa de casa o una veganesa; a la mayonesa (un huevo, vinagre, sal y aceite de girasol) le damos un punto añadiendola un poquito de mostaza y, si fuese necesario, la aligeramos con leche. La veganesa la hacemos con los mismos ingredientes excepto el huevo que sustituimos por leche de soja.
Mezclamos todo y metemos en la nevera. Pasadas unas 4 horas, escurrimos el líquido que sobre y ya podemos consumirla, aunque si la dejas de un día para otro está más rica.

sábado, 26 de enero de 2013

Combatiendo el frío

Dice la wikipedia que al jengibre se le atribuyen propiedades afrodisiacas, analgésicas, antihistamínicas, antisépticas, antitusivas, aperitivas, aromáticas, astringentes, carminativas, diaforéticas, digestivas, estimulantes, espasmolíticas, estomáqiocas, expectorantes, rubefacientes, sudoríficas y tónicas. Ahí es ná.



Las propiedades del jengibre se asemejan a las del ajo, más tradicional en nuestras tierras, pero con la ventaja de que se puede consumir mezclado con algo dulce. Viene muy bien si estás resfriad@ junto con limón y miel. Si te gusta el peculiar sabor de esta raíz anímate a probarla en infusión. Es muy fácil de hacer:

Necesitarás dos cucharadas soperas de jengibre preferiblemente fresco rallado o cortado en trocitos pequeños para un litro de agua, el jugo de un limón y miel, preferiblemente ecológica, claro. Nosotr@s usamos la de brezo de Las Brañas de Muxagre. Se deja cocer el jengibre unos diez minutos y luego se le añade el jugo del limón y miel al gusto.



Nosotr@s hacemos una cazuela entera para que nos dure un par de días. Esto y unas sopas de ajo para las cenas son nuestras vacunas antigripe favoritas.